|
Durante
siglos el caballo ha puesto al servicio del hombre su fuerza corporal y
velocidad en el ámbito del transporte, militar o deportivo. Su disposición
de servir al hombre ha sido inagotable.
Hoy día, el caballo pone a
nuestro servicio tres características especificas que forman la base para
la utilización de la equitación como terapia. Los principios
terapéuticos en los que se basa la equinoterapia son: trasmisión del calor
corporal del caballo, de los impulsos rítmicos y de la cadencia de paso
equivalentes a los de la marcha humana. Ya que el cuerpo del caballo
alcanza hasta 38,8º C durante su movimiento se aprovecha como un
instrumento calorífico para distender y relajar musculatura, ligamentos,
estimular la sensopercepción táctil. El paciente monta sin albardón y si
es posible a pelo. Esto permite que el calor del animal se transmita al
cinturón pélvico y a los miembros inferiores del paciente, lo que favorece
en gran medida el relajamiento de los músculos de las piernas y glúteos.
Se ha comprobado que con el contacto y el calor del caballo se adquiere un
notable afecto distensor de músculos y ligamientos así como una prolongada
duración de esta distensión (hasta 6 horas en aductores). Asimismo se
pueden realizar muchas otros ejercicios que obtienen excelentes resultados
en cuanto a la relajación, elasticidad, estimulación sensorial y aumento
de la estimulación del sistema circulatorio. Del mismo modo este
contacto y valor del caballo tiene gran importancia terapéutica en el área
psicopatológica. Todo esto provoca sentimientos de seguridad, amor y
protección para poder reconstruir la autoconfianza y aceptación de uno
mismo. Los impulsos rítmicos del lomo del caballo al montarle se
transmiten al cinturón pélvico, a la columna vertebral y a los miembros
inferiores del jinete. Al caminar en paso se transmiten de 90 a 110
impulsos por minuto a la pelvis del jinete; éstos a su vez aumentan en
cantidad e intensidad si el caballo camina en trote. Los impulsos los
provocan los músculos lumbares y ventrales del caballo, que se contraen y
distienden alternativamente en forma rítmica y regular en el paso y el
trote. El movimiento hacia delante fuerza al cinturón pélvico del jinete a
adaptarse con el movimiento basculante, los impulsos fisiológicos se
propagan hacia arriba por medio de la columna vertebral hasta la cabeza,
provocando reacciones de equilibrio y enderazamiento del tronco. El
propósito de la fisioterapia consiste en proporcionar estímulos
fisiológicos para regularizar el tono muscular y desarrollar el movimiento
coordinado. La transmisión de estos impulsos fisiológicos rítmicos y
regulares forman la base de la equinoterapia, lo que la convierte en una
fisioterapia con amplios efectos sobre la neuromotricidad (Strauss, 1993).
El valor psicoterapéutico, mejora la confianza primaria en sí mismo y en
el mundo que rodea al paciente. Provoca en el jinete toda una gama de
experiencias psicosensoriales que se aprovechan en el área psicológico y
psiquiátrica. Cada vez más la equinoterapia adquiere importancia en las
áreas de la psicología y psiquiatría al integrarse como apoyo terapéutico
a los institutos psiquiátricos. El valor fisioterapéutico, por la
transmisión de un patrón de locomoción tridimensional equivalente al
patrón fisiológico de la marcha humana, de esta forma permite trabajar con
personas que carecen de la facultad de caminar y podrán desarrollar la
coordinación y la estabilización del tronco y de la cabeza. Este principio
depende en sumo grado del movimiento correcto del caballo; un paso rítmico
y regular, y un adecuado trabajo muscular del lomo. El valor
fisioterapéutico y psicoterapéutico de los principios que forman la base
de la equinoterapia, hace que ésta sea una terapia muy completa, aplicable
en el área médica, psicológica y psiquiátrica. |